Historia

Su Alteza Real Dª Teresa de Borbón, marquesa de Laserna, es la propietaria del hierro Flor de Lis, marca ganadera que se remonta a 1941, cuando la registró su padre SAR Don Alfonso de Borbón-Dos Sicilias, Infante de España y Duque de Calabria.

Al fallecimiento de su padre, Doña Teresa heredó el hierro Flor de Lis, comenzando su carrera como criadora con dos yeguas que le regaló su marido, Iñigo Moreno de Arteaga, marqués de Laserna. “A partir de ahí inicié esta andadura, pero la matriz de la yeguada fue Nevisca, una hembra antequerana de Rafael Muñoz Rojas”. Todos los caballos Flor de Lis actuales descienden de Nevisca, adquirida en 1965.

Yeguada Flor de Lis
Yeguada Flor de Lis

Teresa de Borbón, juez internacional de morfológico, juez de Raid, miembro del Comité Disciplinario de ECAHO, Fundadora de AECCA y su Presidenta durante más de 25 años, ha aplicado su amplio conocimiento sobre el caballo en general y los árabes en particular a la cría y desarrollo de su yeguada, ubicada en las faldas de la Sierra de Guadarrama.

Desde 1941 y en la finca familiar La Toledana, (Ciudad Real) los primeros potros Flor de Lis galoparon bajo las encinas. En 1991, decidió mudar de encinar y trasladó la yeguada a la finca El Canto de la Cruz para que la proximidad mejorara el cuidado. Esta finca, de 25 hectáreas en el municipio de Colmenar Viejo, es ideal para la cría de esta raza por “ser un terreno muy accidentado que va muy bien para la fortaleza de los caballos”.
SS.MM. los Reyes D. Juan Carlos y Dª Sofía inauguraron las instalaciones en 1992.

Los Flor de Lis han sido siempre dóciles a la silla y rienda y han mostrado ser magníficos deportistas, con ejemplares como Lobeke (campeón nacional de Holanda de la disciplina de Completo) o Urkiola (cinco veces campeón de España de Completo).

Yeguada Flor de Lis
Yeguada Flor de Lis

Si la elección de progenitores es la correcta, el resultado será un precioso potro aunque eso es solo el principio de la cría. Aunque la selección de los padres es básica, no es el único factor en la cría equina, otros como el crecimiento y desarrollo físico y psíquico del potro también marcarán las características del caballo.

Desde que nace hasta el destete, alrededor de los seis meses de edad, el potro se mantiene junto a su progenitora, vive de día en el campo y las noches en el mismo box que la yegua. Estos primeros meses son determinantes para el desarrollo del potro. El caballo, al ser un mamífero superior, no solo posee los conocimientos innatos recibidos genéticamente, sino que necesita aprender y este aprendizaje, que durará toda su vida, comienza con su madre; a medida que crecen, la dependencia comienza a ser menor.

En la Yeguada Flor de Lis, la doma de los caballos comienza antes de cumplir el año. Durante los primeros meses de vida del potro, los jinetes y trabajadores de la finca comienzan a interactuar. Con un año, se trabaja con constancia y seguridad para que el potro pierda el miedo innato que tiene al ser humano. Estos trabajos, sencillos, son de la mayor importancia: atarlo, cepillarlo, limpiarle los cascos… todo lo prepara para el manejo que habrá de soportar cuando haya que herrarlo. También se le traslada del ronzal, para ir acostumbrándolo. En algunos casos, ha habido problemas con potros que tomaban excesiva confianza con las personas y comenzaban a jugar. Siempre hay que dejarles claro que con los humanos no se puede jugar, pues el caballo emplea toda su potencia lo que puede acarrear resultados negativos si percibe que es más fuerte que el hombre.

Urkiola Cto España Morfológico

Este método de educar a los potros requiere paciencia, constancia y seguridad. Todos estos pasos han de darse sin titubeos para que el animal confíe en la persona y sin mediar violencia. Estas normas no tardan en dar sus frutos, logrando un caballo noble y confiado. El fin último es establecer una relación de confianza para que exista un vínculo entre el potro y el jinete a la hora de comenzar a trabajar a la cuerda, con tres años de edad. Así, se evitan los castigos físicos y la violencia.

El siguiente paso, consiste en cargar poco a poco peso sobre el lomo del potro. Se empieza poniendo la mantilla y, a continuación, una silla ligera. Paulatinamente, se irá aumentando el peso hasta que finalmente, el potro acepte al jinete en su grupa. Por norma general es un jinete joven de poco peso. Esta etapa puede ser más o menos larga dependiendo del potro. Los primeros días el objetivo es que el jinete se suba al potro, no que comience a pasear. Con el paso de los días y siempre con la persona de confianza del animal, se iniciará a dar cuerda con el jinete montado. El jinete comenzará a enseñar al animal los comandos más simples como son las transiciones ascendentes y descendentes de parada a paso y de paso a parada y siempre con una persona pie a tierra. Con el tiempo, se podrá prescindir de la cuerda aunque siempre deberá haber una persona en el centro de la pista. Finalmente, cuando el jinete haya alcanzado la confianza necesaria con el potro, la pista podrá quedar vacía, dejando al jinete y potro solos.

Este es un proceso lento, pero un proceso que se ha mostrado acertado en los largos años de vida de la yeguada. El caballo árabe goza de una inteligencia excepcional y lo que haga debe ser por convencimiento, no porque se le obliga. Con cinco años, los jóvenes caballos ya han terminado su etapa escolar y comienza su carrera universitaria, debutando en pruebas celebradas en la yeguada y, posteriormente, en concursos de otros centros ecuestres.

Urkiola Mioño

Los caballos de la Flor de Lis han demostrado su capacidad deportista, siendo campeones en disciplinas como el Raid o el Completo (combinación de doma, salto y cross). Su resistencia y recuperación son dos características por las cuales la raza árabe es la adecuada para competir contra otras razas en pruebas como el completo, en las que, además de potencia, se necesitan cualidades como resistencia, habilidad e inteligencia.

Los ejemplares de la yeguada Flor de Lis son, en su mayoría, caballos de líneas españolas o “puros españoles”, Una línea del caballo árabe originaria de España, que se diferencia de otras líneas como la polaca o la egipcia por la morfología de los animales.

Actualmente, los Flor de Lis son deportistas de élite, compitiendo en concursos de completo tanto nacionales como internacionales contra otras razas y quedando en las más altas posiciones. La educación, el entrenamiento y la genética, han hecho de estos caballos, auténticos campeones.