Doma

 

DOMA

En la prueba de doma, se examina el entrenamiento del caballo: la obediencia, franqueza y sutileza con que se desarrollan los ejercicios marcados en la reprís del jinete.


En la doma, los criterios clave seguidos por los jueces en sus críticas de las pruebas son: regularidad y ritmo de los trancos, impulsión, aceptación del contacto y ligereza de la mano entre otros.

Se otorgan altas puntuaciones a aquellos movimientos en los que el caballo muestra todas estas cualidades. Juzgar es un arte subjetivo y no es una tarea fácil, ya que rara vez se ve la perfección y, a menudo, hay que sopesar algunos aspectos positivos frente a los más débiles.

La iniciativa y la audacia del caballo de competición, altamente condicionado, suelen dificultar, en el ambiente de la pista, la demostración de todos estos atributos de forma coherente. Pero la combinación ganadora demostrará la armonía entre el jinete y el caballo mientras los movimientos se realizan con audacia pero con precisión, mostrando algunos elementos de brillantez.

La prueba de doma se divide en movimientos para los que los jueces otorgan una puntuación de 0 a 10. Las puntuaciones de los jueces se promedian y se muestran en forma de porcentaje, para mantener el equilibrio con el cross y el salto de obstáculos. Para convertir el porcentaje de los deportistas en puntos de penalización, hay que restarlo de 100 y redondear la cifra resultante a un dígito decimal. El resultado es la puntuación en puntos de penalización de la prueba.